Elecciones Intermedias y Militarización Fronteriza

Elecciones Intermedias y Militarización Fronteriza

Las marchas en otro tiempo

Por Julio Gachuz Heras

Después de que el pasado 6 de noviembre se llevarán a cabo las elecciones intermedias, o lo que muchos analistas denominaron “el referéndum de Trump” en el cual se disputaban 435 curules para la Cámara de Representantes y 35 para el Senado, sin olvidarnos de las  elecciones de 35 gobernadores de los 50 estados, el control del poder político estaba en el aire. La incertidumbre bloqueaba a los expertos y analistas, ¿los pronósticos volverían a fallar, tal y como sucedió en la elección del 2016?

Los escenarios estaban sobre la mesa, si el Partido Republicano triunfaba en ambas cámaras, el poder de Donald Trump se afianzaría y reforzaría, y su agenda pasaría sin problemas. Pero esto no sucedió, los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes, a pesar de que Trump sabía esto y se proclamaba como el verdadero salvador de los Estados Unidos utilizando una estrategia de desestimación hacia los demócratas, diciendo que ellos abrirían la puerta a los migrantes/delincuentes, y que estos les robarían sus trabajos.

Esta misma retórica  nacionalista y xenófoba que llevó a Trump a la Casa Blanca en 2016, se fue abajo en estas elecciones intermedias, ya que el índice de aprobación del que goza el magnate Neoyorquino se vio reflejado en el rechazo que sufrió en las urnas, escribe Paul Krugman economista estadounidense, en el periódico The New York Times “Resentimiento racial y no peligro económico, fue lo que motivó a los que votaron por Trump. Padecemos la misma enfermedad, el nacionalismo blanco descontrolado- que ya ha matado de manera eficaz a la democracia en otras naciones occidentales”. Esta elección marcó la llegada de candidatas mujeres y de miembros de las minorías, como las primeras mujeres musulmanas en acceder al Congreso, Ilham Omar por Minnesota y Rashida Tlaib por Michigan o las primeras mujeres indígenas en llegar a la Cámara baja, Sharice Davids y Deb Haaland.

Mientras tanto, el Presidente Donald Trump realiza un despliegue militar en la frontera sur, planea movilizar a la Guardia Nacional, para detener la caravana migrante que viene desde Centroamérica y que en estos momentos cruza territorio mexicano. Trump argumenta que es necesaria la intervención de fuerzas militares ante la inminente llegada de la caravana migrante y ante la ineficiencia de las autoridades de inmigración.

La movilización de cuerpos militares en la frontera con un vecino aliado, es una muestra de hostilidad y manda el mensaje claro de que aunque su propuesta de levantar un muro en la frontera con México está bastante lejos de poder materializarse, eso no impedirá que Donald Trump ponga un “muro humano” que detenga por la fuerza a lo que él ha denominado una invasión. Escribe el mismo Krugman “la caravana de migrantes que se encuentra a miles de kilómetros de la frontera, es vista como una invasión inminente de personas de tez oscura”

El domingo 11 de noviembre se llevó acabo la marcha “11-11-11 No más consultas a modo” en contra de la cancelación de las obras del Nuevo Aeropuerto de Texcoco, a la cual asistieron poco más de 5,500 personas, según algunas estimaciones de la Secretaría de Seguridad Pública.

La marcha se realizó con un serie de contradicciones, primero, harían mal en no marchar, harían mal en no ejercer su derecho a manifestarse pacíficamente, eso lo aplaudo, pero ¿acaso no son ellos los mismos que no van a otras marchas a manifestarse contra la violencia, contra las desapariciones forzadas, contra los feminicidios, contra la corrupción, los fraudes, la impunidad y contra los delitos electorales? Pedían “Estado de Derecho” en una de sus consignas, cuando no asistían  a las marchas que exigían que se respetara este.

Acaso no son ellos los mismos los que se quejaban de las otras manifestaciones que tomaban las calles, que los hacía llegar tarde a sus trabajos, que los hacía pensar “malditos vándalos, revoltosos, chairos, delincuentes (y otra serie más de descalificaciones), pónganse a trabajar y dejen de chingar”.

Esta vez ellos tomaron las calles.

Ahora estos asistentes estuvieron en los zapatos de los chairos, de todos aquellos que marchan en contra de las violaciones a los Derechos Humanos, aquellos que están cansados de las desigualdades que dejan las políticas neoliberales.

Comenta Ricardo Raphael en su excelente columna del Diario el Universal, Chairos vs Fifís “Conservador, ultraderechista, izquierdista, resentido social, clasemediero, roto, pudiente, pobre, rico, blanco, moreno, liberal, plebeyo, burgués, neoliberal, obrero y así continua el diccionario de los lugares comunes: el despliegue facilón de etiquetas cuyo único propósito es la descalificación”.

Esta lucha encarnizada entre Chairos y Fifís cuya intención es acabar con el diálogo, anulando las opiniones de los contrarios. “ni chairos, ni fifís, no dividas al país” otra de las consignas que se escuchó el pasado domingo, que se ve aún muy lejos cuando el objetivo principal siga siendo denostar a que no piense igual.

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