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19 febrero, 2019
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La vuelta a la ultra-derecha, caso Brasil.

La vuelta a la ultra-derecha, caso Brasil.

Por: Julio Gachuz Heras

Los comicios del 7 de octubre en Brasil sorprendieron al mundo, como en su momento nos sorprendió la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca o el voto de no a la paz con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), en Colombia, el movimiento independentista de Cataluña o el Brexit.

La lucha por el poder fue reñida, por un lado, estaba la izquierda, con Fernando Haddad el remplazo del expresidente Lula Da Silva y por el otro representando a la derecha conservadora Jair Bolsonaro que resultó ganador con 55.21 por ciento de los votos frente a 44.79 por ciento de su opositor.

Bolsonaro, continua con sus ideas conservadoras y ultraderechistas, que tanta ayuda le dieron en el periodo electoral, la guerra ideológica se intensifica, con su discurso fascista, parece seguir los pasos de Trump, su aliado natural.

Bolsonaro crítica a la izquierda, defiende las dictaduras militares, está a favor de la tortura, quiere armas para todos, y que se respalden en el derecho a la legítima defensa, proyecta implementar la castración química a violadores, es racista y machista, no pretende dar ni un centímetro más de tierra a las poblaciones indígenas y ataca a la comunidad LGBT, Bolsonaro dijo que su casa se devaluaría en caso de que se mudara como vecino una pareja gay.

El legado cultural de Brasil no solo se consumió con el incendio en el Museo Nacional de Brasil, sino que este hombre que tómo el poder del país más grande de Sudamérica, quiere erradicar y dejar sin cultura a una sociedad, diciendo “No” a ella. Ya ha desaparecido el ministerio de Cultura y se han iniciado planes para revisar los libros de texto  y suprimir referencias al feminismo, la homosexualidad y la violencia contra las mujeres.

“Uno de los objetivos para sacar a Brasil de las peores posiciones en las clasificaciones educativas internacionales es combatir la basura marxista que se ha extendido en las instituciones educativas” escribe Bolsonaro en su cuenta de Twitter.

El Ministro de Educación, Ricardo Vélez Rodríguez, prometió poner fin “a la agresiva ideología de género”. Tras asumir el puesto, Vélez dijo al diario Folha de Sao Paulo que su oficina animará a las municipalidades interesadas a poner sus escuelas en manos del ejército o la policía. Brasil tiene 13 escuelas dirigidas por el ejército y, aunque están pensadas para la educación de los hijos de los militares, también aceptan a estudiantes externos con base a sus méritos. El ejército es la institución más respetada del país y sus escuelas tienen mejor reputación que muchas de las públicas (LaJornada/06/02/19)

Pero ¿Qué hizo que los brasileños voltearan tan radicalmente hacia un gobierno de derecha? ¿Qué hizo que la gente apoyara las ideas conservadoras y fascistas de Bolsonaro? ¿Qué sucedió con la sociedad brasileña, para que decidiera dejar de darle continuidad a un proyecto de izquierda que llegó con la marea rosa?

Las respuesta a esas interrogantes, las encontramos en la recesión económica que sufrió Brasil luego de ser una de las economías más fuertes en América latina y una potencia emergente, la investigación y descubrimiento del caso más grande de corrupción en Brasil, el caso “Lava Jato”, caso por el cual Dilma Rousseff fue destituida, acusada de violar normas fiscales, ocultando el déficit presupuestal, la acusación a Lula Da Silva y su encarcelamiento a pesar de su popularidad, por estar implicado en el caso Odebrecht.

Donald Trump abrió la puerta, y ha llegado una nueva marea, que no es rosa, pero que trae consigo proyectos cercanos a Trump  y sus políticas como American First, partidos políticos de extrema derecha, que se alzan, se alimentan y se mantienen del discurso de odio y resentimiento, que ganan elecciones por el hartazgo, la poca confianza en el gobierno, tales casos como el aquí mencionado, Colombia, con Iván Duque, E.E.UU. y las últimas elecciones de Francia, en las cuales la ultraderechista Marine Le Pen, perdió en las urnas contra Emmanuel Macron, su partido mantiene mucho poder. Algo similar a lo ocurrido en la década de los 40’s, el Partido Nacional Socialista de Alemania, el partido nazi, que junto con el sentimiento generalizado de la derrota durante la Primera Guerra Mundial, alimentaba y propagaba el odio racial.

Son escenarios extremos, pero muy al estilo Hitleriano, los casos de partidos de ultraderecha comienzan a crecer exponencialmente en el mundo, y la llegada de mandatarios como Bolsonaro nutre estos proyectos.

Nuestro vecino, está por enfrentar tiempos difíciles.

 

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