Pifia electoral priista/ no fiscal carnal, si fiscal amigo
Por: Julio Gachuz Heras
Una pequeña sonrisa picaresca salía de un servidor cuando hace un par de meses veía en las portadas de los principales periódicos nacionales que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) solicitaba al Instituto Nacional Electoral (INE) organizará el proceso electoral interno de renovación en la Presidencia Nacional del partido, y lo digo porque después de sufrir tan histórica y apabullante derrota en los comicios del 2018, el maltrecho PRI buscaba a toda costa recuperar legitimidad. En verdad me sorprendía como el partido tricolor buscaba limpiar su imagen de cualquier modo.
Semanas después la misma sonrisa apareció, pero ahora con una ligera carcajada, cuando el Consejo Político Nacional del PRI rechazó que el INE organizará su elección, de nuevo estábamos ante una posible nueva simulación de elección interna, ya que las anteriores no habían sido tan transparentes que digamos.
La posible simulación interna se agudizó aún más cuando unos de los principales candidato a ocupar la Presidencia del Revolucionario Institucional , el exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Ramón Narro Robles abandonó la contienda y se bajó del barco priista ante el inminente hundimiento, Narro con más de 46 años de militancia anunció por Facebook que el proceso interno se trataba de una simulación, es un poco extraño que después de tantos años de militancia abandone al partido tricolor por no tener democracia interna, la pregunta es ¿Cuándo han tenido democracia interna los partidos?
Los partidos políticos en México son los menos democráticos, y no solo habló del Revolucionario Institucional, en esta canasta entran todos.
Narro afirma que hay un preferido por las cúpulas de poder priistas y que el Gobierno Federal también apoya, en el video publicado en la red social el exrector de la máxima casa de estudios dice “hay que evitar que las decisiones del PRI las siga tomando el presidente en turno”, ahora que es un presidente de distinto partido, quien según él tiene metida su mano en la elección interna parece molestarle, cuando se sabía a todas luces que las decisiones siempre venían de presidencia.
Parece todo decantado para que el gobernador con licencia de Campeche Alejandro Moreno, sea quien ocupe la Presidencia Nacional del PRI, y así una vez más se monta un show, donde los candidatos simulan cierta competencia, ante la balanza que ya se ha inclinado para un lado.
La militancia priista esta fracturada y desalmada, enojada, saltando al barco de MORENA al grito de “sálvese quien pueda” sin ser una verdadera oposición, un partido donde no queda rastro de la hegemonía de hace algunas décadas, un partido sin una písca de legitimidad.
El que si llegaba con legitimidad a ocupar la Fiscalía General de la República (FGR) era Alejandro Gerzt Manero, cuando inició la Cuarta Transformación, el debate estaba en si las Fiscalías en nuestro país estarían al servicio del poder en turno o si gozarían de completa autonomía en sus funciones, esto para que no se utilizaran como herramienta política.
Un vez elegido por el Senado de la República para ocupar el puesto de titular de la Fiscalía General de la República por nueve años, anunció previamente a su toma de protesta que, “desde la Fiscalía trabajará para que no exista un solo caso que no se conozca a plenitud, ni una persecución más, ni un ocultamiento más, ni un encubrimiento” era vista con buenos ojos y una verdadera voluntad de atacar los actos de corrupción cuando dijo que perseguiría uno de los casos de corrupción más emblemáticos del sexenio anterior, al iniciar una investigación contra Emilio Lozoya y el caso “Odebrecht”.
Al fin teníamos a un Fiscal que haría su trabajo e investigaría uno de los casos de corrupción más fuertes, con redes en toda Latinoamérica, el caso que ha llevado a expresidentes y altos funcionarios a la cárcel, en ese mismo sentido comenzaría a trabajarse, salíamos de la lista junto con Venezuela como países donde no se investigaba el caso, la voluntad de la 4T por acabar con la corrupción dejaba el terreno retórico y se empezaba a trabajar.
Sabíamos que con estas acciones emprendidas por el gobierno Lopezobradorista se destaparía la cloaca y en la mente pensábamos en aquellos funcionarios de cuello blanco que por años se enriquecieron ilícitamente del erario público ahora si les tocaba rendir cuentas, la hora de enfrentar la justicia había llegado, justo como a Lozoya.
Pero gran sorpresa nos llevamos cuando una investigación periodística de Animal Político y Quinto Elemento Lab sacó a la luz los vínculos entre el Fiscal Gerzt Manero y el abogado de Lozoya, Javier Coello Trejo.
Las fuentes afirman que el exdirector de Petróleos Mexicanos (PEMEX) tiene como defensores a los mismos abogados que desde hace 4 años son los apoderados legales de Alejandro Gerzt Manero. Estos abogados son Javier Coello Trejo y su hijo Javier Coello Zuarth, en quienes Gertz Manero depositó toda su confianza cuando en 2015 les otorgó un amplio poder para presentar a su nombre una denuncia penal e investigar el deterioro de salud y posterior muerte de su hermano Federico, quien falleció a los 82 años de edad. (Animal Político/25/06/19)
Y aunque Coello Trejo ya admitió que sigue manejando el asunto, queda en el aire un posible conflicto de interés, aunque ambos nieguen dicho conflicto queda la sensación de insatisfacción, de no saber que pensar acerca de este asunto, porque el fiscal y el hombre al que persigue tiene en común a un mismo abogado.
Coello Trejo acusa a Luis Videgaray de vaciar las arcas de Pemex, y pide que citen a Enrique Peña Nieto, astutamente trata de desviar la atención utilizando sus herramientas jurídicas del caso Lozoya.
De nuevo la sombra de la corrupción y de la opacidad se hacen presentes, esto debía transparentarse a tiempo, pues no decía el Fiscal que “ni un ocultamiento más”.
Mientras esto sucede, Andrés Manuel celebrará en el Zócalo capitalino 1 año de aquella victoria del Movimiento de Regeneración Nacional en las urnas al ritmo de la “Diosa de la Cumbia”.
