Alejandro López Bonilla Opinion

Comprar cerveza sí; donar sangre no

Comprar cerveza sí; donar sangre no

Por: Alejandro López Bonilla

Siguen pasando los días y la curva aún no disminuye. Queda en una esperanza para México las palabras del presidente: “estamos domando la pandemia”. A pesar de que la curva no ha disminuido. Al contrario, aumenta cada día más. Pues, de acuerdo al último informe de la Secretaría de Salud, hay un total de 90, 664 contagios y, lamentablemente, 9, 930 defunciones. El informe se refleja en el estado de Tlaxcala con 1, 012 y 176 defunciones. El escenario atípico parece que cada vez se vuelve más visible.

Mientras algunos políticos de la oposición se pelean con el doctor Hugo López-Gatell, el director del IMSS, Zoé Robledo, y el presidente Andrés Manuel. Por su parte, el Congreso federal sigue sin aparecer y llevar a cabo las medidas precautorias ante la crisis sanitaria y la crisis económica que cada vez toca con más intensidad la puerta de México. Para nuestro caso, lo mismo. Los diputados de Tlaxcala andan cobrando mientras no asisten al Congreso del Estado; parece que están en educación virtual.

Muchos analistas y consultorías avecinan que esta crisis será la peor que haya vivido nuestro México moderno. Con pérdidas en los empleos y el pronóstico de cierre del 80% de bares y restaurantes, y hasta gimnasios. Sin embargo, no es así para todos, pues las empresas cerveceras serán una de las mejores libradas para esta crisis económica mundial. Algunos mexicanos siguen sin acatar las medidas de higiene y seguridad y el mejor método para reducir el número de contagios que es el Quédate en casa y, otros, que están en confinamiento no pueden hacerlo sin antes tener reservas de cerveza en sus refrigeradores. La mano invisible del COVID-19 los invita a contagiarse y contagiar a los demás. Los mueve hacia diferentes puntos de venta para que puedan comprar un par de latas de cerveza, o tal vez un six, tal vez dos six, mejor cinco para que aguanten el aislamiento; porque lo peor está por venir.

Algunos compraron por Internet este producto que se había disparado alrededor de 800 a 1000 pesos en diversas páginas de compras. Es caro sí. Pero si estarán en confinamiento tienen que estar bien hidratados. Mientras muchos se han quedado sin empleo, se les ha acabado el dinero, cierran sus negocios y algunos más pesimistas dicen que en México cada vez somos más pobres; ellos gastan cantidades ridículas por un par de tragos.

Todo sucedió desde que se anunció el cierre de las fábricas de cerveza. Desde ese momento las compras de pánico resurgieron, pero esta vez no para comprar cubrebocas, gel antibacterial, protección de higiene para sus domicilios o si es que tienen que salir. No. Fue para comprar cantidades ridículas de cerveza.

Cuando se anunció que en algunos puntos de venta llegarían camiones con cajas y cajas de cerveza, muchos decidieron hacer largas filas durante horas. Madrugaron para ser los primeros. Rompieron el “cochinito” o gastaron lo restante del mes. Obviamente, todo sea para tener una cerveza mientras siguen en confinamiento y acabe todo este embrollo. Viendo la Liga Mx.

A la llegada del camión, se podía ver como les brillaban los ojos. Hombres y mujeres. Jóvenes, adultos y hasta adultos mayores aplaudían mientras el mariachi armonizaba el gran festejo. ¡Por fin!, decían algunos, ¡Ya hay cerveza! ¡Hemos aplanado la curva de desabasto! ¡No más alcohol adulterado! Coreaban los desdichados.

En otro lugar, alejado de las personas, hay bancos de sangre vacios. Se estima una reducción del 70% de donadores. Tal vez 4, tal vez 1, o tal vez ninguno. En donde se acerca alguien preguntando ¿Aquí venden cerveza? Muchas de las personas que hicieron largas filas para poder comprar una cerveza, estuvieron esperando parados durante horas. Llegaron en automóvil. No guardaron la sana distancia, sin cubrebocas, hablando entre ellos. ¿Les importaba contagiarse? Sí, pero de felicidad por comprar su cerveza. Seguir haciendo fiestas en sus casas, con amigos y vecinos. Donde los encargados de la seguridad pública solo les pueden advertir, justificándose que ninguna ley les impide o sancionar su realización. Se brincan a las autoridades. Ellos, los que estuvieron ahí, pudieron ir a los bancos de sangre. Muchas personas no donan sangre porque no hay bancos por donde viven; tienen que tomar transporte público. Las personas que hacen el “sacrificio” para esperar por una cerveza, pueden hacer la diferencia e ir a donar sangre.

Estamos en tiempo de crisis social y humanitaria. Debemos de ser más solidarios. Si esta en las posibilidades quedarnos en casa y ayudar a disminuir la curva de contagios hay que hacerlo. No son vacaciones ni hay que tomar a la ligera un virus tan contagioso. Mientras salgamos seguiremos perdiendo; mientras no salgamos menos perderemos. Los que se resisten a creer en esta pandemia, en quedarse en casa y tomar en burla toda esta tragedia mundial; han superado a la realidad.

Este escrito no tiene que ver con el punto de vista del medio informativo. Las ideas son exclusivamente de la opinión del autor.

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