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27 mayo, 2019
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La República en el México prehispánico

La República en el México prehispánico

Por: Julio Gachuz Heras

Unos años antes de la llegada de los españoles, en la época prehispánica, el dominio del valle poblano-tlaxcalteca recaía en Tlaxcallan,  su modelo de gobierno era a manera de una República en el que el poder se ejercía por varios líderes, no había un líder autoritario. La forma organizativa de Tlaxcallan se dio después de varios conflictos y alianzas de pueblos circundantes, para lo cual se abunda que Tlaxcallan se trata de una entidad políticamente multiétnica.

La Revista Arqueología Mexicana, en su número dedicado a la República de Tlaxcallan nos dice que los “Tlaxcaltecas se consideraban un altépetl (atl: agua, y tépetl: cerro), un vocablo común entre los grupos prehispánicos para identificar a una entidad política multiétnica con instituciones, gobernantes, poblaciones dominadas, economía de mercado o tributaria, ideologías propias y territorios, algo similar a un Estado”

Según la revista, varios altépetl podían aliarse, y crear una organización aún mayor, denominado huey altépetl, como lo sucedido en Tlaxcallan, lo que para el arqueólogo Ángel García Cook denominaba como una “Confederación” y como lo que sucedería tiempo después con la “Triple Alianza” entre Tenochtitlan-Texcoco-Tlacopan, aunque aquí podíamos observar el predominio de México-Tenochtitlan.

Pero como entender la configuración de la república de Tlaxcala, para ellos debemos apoyarnos en la historia, los primeros pobladores del valle de Tlaxcala, provenían del  norte de Mesoamérica, eran Teochichimecas, que habitaron por algún tiempo la región de Texcoco, con el permiso de los gobernantes texcocanos.

Después de algunas hostilidades decidieron migrar de la zona, y continuar con la búsqueda de la tierra prometida que su deidad Camaxtli les había ordenado. Los teochichimecas se dividieron en tres grupos, unos poblaron la zona de Tulancingo y la sierra norte de lo que hoy es Puebla, otros se quedaron en Texcoco, y el último grupo fue el que fundó Tlaxcallan.  Escribe Diego Muñoz Camargo en su célebre libro “Historia de Tlaxcala”:

 “habiendo pues poblado los chichimecas en los riscos y peñascos, que quieren decir en lengua nahua, Texcalticpac o Texcalla, que andando el tiempo se vino a llamar Tepeticpac Texcallan y más adelante se llamó Tlaxcallan, esta fue y en este lugar la fundación de este reino y provincia”  “la primera fundación fue la cabecera de Tepeticpac, la cual fundó y pobló el único señor y rey llamado Culhua Quanez, que fue el primer señor de los teochichimecas, que quiere tanto decir como divinos teochichimecas texcaltecas, venidos de las partes del poniente, en cuanto a nuestro centro, de muy lejanas partes desde las Siete Cuevas, pasando grandes desiertos y montañas, ciénagas y ríos y otros trabajos y peregrinaciones”.

Y agrega Muñoz Camargo que “el reino de Tlaxcallan se convirtió en unos de los más grandes del Nuevo Mundo, gobernado por sus cuatro señores de las cuatro cabeceras, tanto que vino a ser envidiada de las provincias vecinas”. Incluida Tenochtitlán.

El proceso de expansión tlaxcalteca fue difícil, después de conflictos con los habitantes de lo que hoy es Nativitas (olmecas-xicallancas), y guerras con Huexotzinco, se avecinaba los momentos más difíciles. Durante los siglos XV y XVI el imperio mexica, estaba en auge de expansión, y conquisto a los pueblos de los alrededores de Tlaxcallan, que se resistía a ser anexada al imperio, imponiendo un cerco militar y económico.

En el capítulo XIII del libro uno de “Historia de Tlaxcala” se lee lo siguiente; “el gran señor de México era el señor universal de todo el mundo y que todos los nacidos eran sus vasallos” “por lo tanto que procurasen de tenelle por señor, y sujetársele pagándole tributo, como las otras provincias”, aquí se observaba el enorme poder del monarca, en Tenochtitlan se daba el establecimiento de un poder dinástico-hereditario, basado en la supremacía de una casta con grandes privilegios, el gran imperio mexica, tenía tintes monárquicos. Mientras en Tlaxcallan la respuesta fue enérgica, “Señores muy poderosos, Tlaxcalla no os debe vasallaje, jamás reconocieron con tributo ni pecho a ningún rey ni príncipe del mundo, porque siempre han conservado, su libertad(Capítulo XIII).

Los tlaxcaltecas resistieron ferozmente, viviendo en un estado constante de guerra, esto hizo que otras poblaciones, se unieran a la república de Tlaxcallan, entre ellos poblaciones otomíes, quienes eran considerados los “defendedores de tierras” (protectores de las fronteras contra la intromisión mexica), poblaciones nahuas y xaltocanas, que vieron en la confederación tlaxcalteca una ayuda para liberarse del control de Tenochtitlan.

La Gran Tlaxcallan promovía la prosperidad colectiva, eso la hacía una entidad multiétnica, con una organización social a modo de república, a modo de confederación, donde los señoríos deliberaban para tomar decisiones, no existía un individuo que concentrara el poder, como en Tenochtitlan, quien con poder autoritario y por medio de la fuerza, doblegará a que otras poblaciones de Mesoamérica le rindieran respeto y tributo.

Y fue por este impuesto tributario que los pueblos indígenas se aliaron con los españoles para liberarse del yugo mexica,  por esto que 500 años después, se llama a los tlaxcaltecas traicioneros a manera de que fue por ellos, que los españoles conquistaron México, cuando por aquellas épocas, ni siquiera estaba constituido como país, ¿en verdad los pueblos indígenas que se unieron a Córtes fueron traicioneros? La respuesta es tema para otra columna.

 

 

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