¿Porque no se ha logrado sanear el Zahuapan?
Seguramente se ha realizado esta pregunta usted que es tlaxcalteca.
El río Zahuapan es un río que nace en el estado de Tlaxcala, en el centro de México, y forma parte de la cuenca alta del río Atoyac, en la región hidrológica del Balsas. Tiene sus fuentes en la sierra de Tlaxco, al norte del estado, y atraviesa la entidad de norte a sur, hacia el estado de Puebla, donde desemboca finalmente en el río Atoyac.
En 1520, el Zahuapan fue el escenario donde se construyeron unos bergantines que sirvieron en la Conquista de México–Tenochtitlan.
El principal río del estado está contaminado gravemente desde hace mucho tiempo, es sin duda el drenaje de aguas negras del estado, y si, la respuesta es porque los municipios e industrias descargan en el río sus aguas negras de forma continua, las plantas de tratamiento que operan son pocas, ineficientes y obsoletas.
Marco Mena gobernador del estado, dio a conocer que, en coordinación con la Semarnat, se incentivará la participación de jóvenes estudiantes de estas demarcaciones como becarios en temas ambientales, con la finalidad de involucrar a este sector de la población en la atención del río, se ha firmado incluso un convenio con el estado de Puebla para mejorar la calidad del agua en el afluente, pero no se habla de medidas contundentes como exigir a los municipios el tratamiento obligatorio y supervisado de sus descargas así como a la industria de ambos estados, Puebla y Tlaxcala.
Existen sospechas de que la contaminación del río sea un factor responsable en gran medida de el incremento de enfermedades como insuficiencia renal y cáncer en la población de los municipios por donde hace su recorrido, y que los agricultores utilizan sus aguas para riego como es el caso de Tepetitla, Ixtacuixtla y Nativitas en Tlaxcala.
La CGE considera que “el manejo y disposición inadecuada de las aguas residuales provoca la dispersión de microorganismos patógenos que junto con pequeñas porciones de basura se constituyen como elementos viables que, asociados con la proliferación de fauna nociva, traen como consecuencia el eventual riesgo de originar enfermedades de tipo respiratorio y gastrointestinales, tales como: cólera, malaria, amebiasis, parasitosis, rabia, peste, entre otras que afectan principalmente la salud humana”.
Según el programa de saneamiento de aguas en el estado de Tlaxcala, elaborado por la CGE, “el río Zahuapan es la principal corriente hidráulica del estado; junto con el Atoyac forma la cuenca alta del Balsas. El primero tiene un área de influencia de cuenca aproximada del 78 por ciento del territorio del estado y sus aguas irrigan más de 15 mil hectáreas; ambas corrientes están altamente contaminadas por descargas de aguas residuales de origen municipal, situación que se agrava con los importantes volúmenes que son generados y descargados por la industria”.
En gran parte la contaminación del río Zahuapan se debe a que en la entidad por lo menos la mitad de los usuarios no paga por el servicio de agua potable. A ello se suman las bajas tarifas que cobran los organismos del ramo, tanto por el suministro del líquido, como por el saneamiento de éste.
Ambos factores provocan escasez de fondos en los organismos operadores que no tienen manera de financiar la modernización de las redes de distribución y el mantenimiento y ampliación de los sistemas para el tratamiento de aguas negras.
Se calcula que cumplir con el suministro y el saneamiento del líquido les cuesta a las autoridades estatales y municipales casi 100 pesos por familia al mes –85 pesos por el suministro y 16 por el saneamiento–, mientras que las tarifas, en muchas zonas del estado, son menores a 50 pesos por los dos conceptos, aunque en otras apenas si cobran 12.
De acuerdo con la norma NOM-001-ECOL-1996 para el 1 de enero de 2000 todas las poblaciones mayores de 50 mil habitantes deberían contar con sus plantas de tratamiento; para el mismo mes pero del año 2005 tendrían que cumplir con ese ordenamiento las comunidades de entre 20 mil uno a 50 mil habitantes; y para enero de 2010 deberán hacerlo aquellas que tengan entre 2 mil 501 y 20 mil habitantes.
Pero esa disposición federal ha sido prácticamente imposible de cumplir, debido principalmente a la falta de recursos.
A ello se suma que de los más de 100 sistemas “formales” de tratamiento de aguas negras que existen en la entidad tienen deficiencias de operación por falta de mantenimiento y/o porque se ha rebasado su capacidad de diseño.
Se calcula que en la entidad se generan cada año 63.6 millones de metros cúbicos de agua residual municipal provenientes de 78 localidades urbanas y 417 rurales. De esa cantidad, la CGE trata 23.8 millones de metros cúbicos a través de las siete plantas creadas para tal fin, las cuales reciben las aguas generadas tanto de municipios como de industrias, así como de los prestadores de servicios.
Hasta el año 2003 la inversión calculada para rehabilitar, ampliar y/o adecuar la infraestructura existente para que operara con eficacia, recibiera agua residual de otras localidades cumpliendo con la normatividad establecida, así como para construir la necesaria, ascendía a casi mil millones de pesos, de los cuales casi el 22 por ciento sería para ampliar la cobertura de alcantarillado a “un nivel aceptable”, otro 21.5 por ciento para la construcción de colectores y el 56.5 restante para la rehabilitación y construcción de sistemas de tratamiento.
