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22 septiembre, 2021
Alejandro López Bonilla

Adiós Chester Cheetos!

Adiós Chester Cheetos!

Por: Alejandro López Bonilla

En México se ha popularizado desde hace muchos años la promoción de la compra en diversas frituras, refrescos de muchos sabores, pastelillos y dulces, y demás. En cada rincón del país, en cualquier establecimiento, así sea el más recóndito del país se llegan a vender. Todo ello, junto con otras implicaciones, ha hecho que México sea un exponente en temas de sobrepeso, obesidad, diabetes, siendo estas últimas los principales problemas de salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en México existen 8.7 millones de personas que sufren diabetes. Otros datos mencionan que el 70% de los adultos padecen sobrepeso u obesidad (Secretaría de Salud). Este dato es similar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) quien sitúa a México con una tasa alta de sobrepeso y obesidad en su población, pues el 73% de la población los padecen. Asimismo, su secretario general, José Ángel Gurría, advirtió que son temas muy severos.  Lamentablemente el mismo panorama se presenta para la infancia mexicana,pues el 13% son obesos y el 35% están con sobrepeso(Secretaría de Salud).

En el año 2014, el pasado sexenio de Enrique Peña Nieto, se legisló para el impuesto a las bebidas azucaradas para combatir el creciente problema de la obesidad en México. Sin embargo, no tuvo gran impacto y la compra de las bebidas, como de otra índole, no han disminuido. Actualmente, el gobierno en turno le apostó al tema del etiquetado para los alimentos procesados y bebidas no alcohólicas, es decir, se empezará a colocar en sus presentaciones sellos de color negro, en forma de octágono, diversas leyendas como:exceso de calorías, exceso de azúcares, exceso grasa transy exceso de sodio, como también leyendas de contenido de:cafeína-evitar en niños, contiene edulcorantes y no recomendable para niños. También incluirán frases para evitar su consumo con las advertencias sobre el riesgo de contraer enfermedades como cáncer, obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Los refrescos tendrán el mensaje “el abuso en el consumo de este producto es nocivo para la salud”. A pesar de que esta propuesta contribuye a fortalecer el mensaje de los excesos que conllevan los productos y su fácil de entendimiento, no indicarán las cantidades específicas que contiene cada una. Como resultado, el mensaje no será tan claro y puede conllevar a la confusión de los compradores. Otra cuestión es la ya acostumbrada que está la sociedad mexicana al saber del exceso de azúcar y calorías que tienen los productos y de todas formas es habitual su compra y consumo.

El pasado 18 de julio el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, en su conferencia en Chiapas sentenció sobre la mesa, como funcionario de primer nivel, ¿para qué necesitamos el veneno embotellado, el de los refrescos?”,¿para qué necesitamos donas, pastelitos, papitas que traen alimentación tóxica y contaminación ambiental? Pronunció responsablemente que estos productos eran “enfermedades silenciosas de hipertensión, obesidad o diabetes, puede complicar la situación de los pacientes con COVID-19”. Recordando que muchos pacientes que fallecieron padecieron dichas enfermedades. Hasta el día de hoy se presentan más de 57 mil de compatriotas que perdieron la batalla contra el virus.

Las palabras del subsecretario al parecer resonaron en la cabeza de los diputados del Congreso de Oaxaca al aprobar, el 5 agosto, la reforma a la Ley de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del estado para negar la venta, regalo, distribución o promoción en la publicidad de comida chatarra y bebidas azucaradas a menores de 18 años edad. Los comercios establecidos y a los ambulantes, que incumplan la ley, tendrán serios castigos como apercibimientos, multas económicas, arresto de 36 horas, clausura temporal y definitiva de los comercios. Asimismo, a esta denominada “Ley Antichatarraya se le sumó el Congreso de Tabasco bajo el argumento de que servirá para combatir los niveles de diabetes y obesidad en la población. Por su parte el gobierno de la CDMX analiza la iniciativa que se aprobó en Oaxaca para revisar su implementación en la ciudad, como también otros estados están haciendo lo suyo.

Pero todo ello no está quedando en el ámbito local, pues el senador por Oaxaca, Salomón Jara Cruz, presentó iniciativas para elevar a nivel federal la prohibición de venta de comida chatarra a menores de 18 años, modificando la Ley General de Salud y a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Generando un debate con la Confederación patronal de la República Mexicana (COPARMEX) quienes argumentan que “prohibir la venta de comida chatarra a niños afecta la libertad de comercio”. Ello implicará la pérdida de ingresos de puestos ambulantes o de personas caminando por la calle vendiendo dulces.

Esta nueva ley al parecer ha generado toda una euforialegislativa. Los diputados locales nuevamente están actuando a favor de lo que está en tendencia, lo que está de moda sin analizar las consecuencias que permanecen por debajo del iceberg. Una de ellas, a pesar de las bajas ventas que tendrán los pequeños propietarios de las famosas “tienditas”, será que las niñas y los niños conozcan los actos de corrupción a temprana edad, tal vez conscientemente o inconscientemente, por el hecho de que ellos mismos verán el cómo los comerciantes les venderán dichos productos a espaldas de la ley. Lo mismo sucede con la venta ilegal de cigarros y alcohol. Por cierto, muchos hemos sido testigos de la venta ilegal de cigarros y bebidas embriagantes a menores de edad sin que exista alguna sanción, saltando la mismísima autoridad, como también persisten las compras de estos productos a pesar de que hace unos años se les incrementó el impuesto bajo el supuesto de que esto disminuirá sus ventas; obviamente fracasó el intento. Ahora será delito ver a un niño comprando unas papitas y un refresco. Ridículamente se verá a un joven a punto de cumplir 18 años de edad siendo negado por el vendedor queriendo comprar una paleta. Imaginemos el escenario en donde el dueño de la tienda le pida su identificación oficial para comprar una goma de mascar. Dicha ley cae en la frivolidad al no darle importancia verdadera a las circunstancias que en verdad se lo merecen, no las hacen con seriedad y solo es para conseguir el aplauso momentáneo mostrándose como los legisladores preocupados por la salud de las niñas y niños, al ser un tema serio la obesidad y el sobrepeso. Dándole la poca profundidad que merece un asunto mundial de salud.Que por cierto, las niñas y niños sí pueden comprarlegalmente en las fondas quesadillas, tacos, chalupas, etc. las cuales contienen altos niveles de calorías, a veces muchas que la comida chatarras, sin que tenga ninguna repercusión legal su venta. A esto me refiero con la frivolidad y de hacer las leyes viendo solo la punta del iceberg.

En lugar de enseñar a las niñas y niños en las escuelas sobre una alimentación saludable, vía materia escolar o programas para una buena alimentación, y el fomento al ejercicio quieren mostrar la cara de la frivolidad y del “interés” al intentar erradicar el problema de raíz. Pero hierba mala nunca muerey mucho menos prohibiendo. El sobrepeso y la obesidad se deben a factores de la alimentación y no es para menos que en una ciudad tan radical lo primero que se encuentre en la calle sea una comida rápida, saltándose horas de comida, no tener actividad física sufieciente y la baja cultura al consumo de frutas y verduras. Lo mismo pasará con el etiquetado debido a que mucha gente no sabe lo que significa las proteínas, carbohidratos, grasas saturadas, etc. Todo ello por no fomentar  una educación alimentaria en las escuelas. Asimismo, en la venta de cigarros hemos visto etiquetados donde se muestran las consecuencias de fumar con imágenes tétricas sin que ello signifique la disminución de ventas y el consumo del producto. ¿Qué hace creer que el nuevo etiquetado o la nueva “Ley Antichatarra traeráconsecuencias positivas sin su debido estudio?

En estos tiempos de cuarentena muchas niñas y niños tienen actividades donde gastan poca energía y el sedentarismo se ha vuelto parte de la nueva realidad. Hay estudios donde mencionan el aumento de peso por la poca actividad diaria en estos tiempos difíciles. La sana alimentación debe de ser contribuida mediante la familia y el estado por medio de programas sociales. De no ser así esta ley puede volverse legal en todo el país y le diremos adiós a Chester Cheetos.

Este escrito no tiene que ver con el punto de vista del medio informativo. Las ideas son exclusivamente de la opinión del autor.

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